
En este artículo te compartimos la mirada de las mujeres en el municipio de Waspan, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua, donde el Instituto de Investigaciones y Gestión Social (Inges) ha trabajado en las comunidades miskitas caribeñas del norte del país formando, capacitando y proveyendo de alternativas económicas a las mujeres que les permita una cierta independencia.
Las beneficiadas del programa valoran de importante los valores que les ha inculcado esta ONG: la manera de relacionarse con sus parejas y crear un ambiente de armonía en la familia, donde las decisiones sean consensuadas. De igual manera, agradecen el aprendizaje en la construcción de huertos familiares, que ha permitido mejorar la nutrición de la familia y generar algún ingreso económico.
Las ONG en la Costa Caribe Norte han avanzado mucho, sobre todo en la capacitación de las mujeres jóvenes. Sin embargo, hay un vacío por parte del Estado. «Realmente el Estado no te reivindica los derechos, éstos los reivindicás cuando los asumís y reclamás por ellos», aseguró Herenia Amaya Parrales, de la Red de Mujeres Contra la Violencia.
Avances y retrocesos en la participación de la mujer en sus comunidades
A pesar de los avances que han tenido las mujeres, sobretodo en la profesionalización, hay mucho camino por recorrer. «Aún nos cuesta ocupar cargos medios y altos, tanto en el sector público y privado, y que realmente tengamos autonomía y poder de decisión. El mayor obstáculo es un asunto de cultura, donde el machismo o la supremacía del hombre van en detrimento de los derechos humanos de las mujeres, lo que ha impedido reconocer las competencias de las mismas en todos los ámbitos», señala la también defensora.
Amaya explicó que los cambios de mentalidad se deben realizar en hombres y en mujeres; y en este particular, el papel de las ONG en las comunidades ha sido importante, porque han capacitado e informado a las mujeres, permitiéndoles mayor empoderamiento. Asimismo van creando para ellas alternativas económicas para la sobrevivencia de su familia y van diseñando estrategias de cómo enfrentar la situación de violencia. “A la mujer le cuesta salir del ciclo de la violencia, porque no quiere dejar a su compañero, lo que le interesa es que cambie. Nosotras también apostamos a esos cambios, aunque no nos corresponden, porque ellos deben buscar el cambio”, enfatizó Amaya.
La representante de la Red de Mujeres contra la Violencia, dijo que no hay políticas de Estado que enfrente desde la raíz, la situación de violencia hacia las mujeres. «Hay dos leyes que son muy buenas, que se aprobaron como parte de los compromisos con los organismos internacionales y por presión de la Sociedad Civil, como son: La Ley de Participación Ciudadana y la Ley de Igualdad de Oportunidades. Sin embargo, las mujeres en cargos públicos aún no tienen poder de decisión. Todos tenemos una responsabilidad de informarnos y exigir nuestros derechos como hombre y mujeres», manifestó.
Te compartimos este video sobre la experiencia en el «Fomento de la Participación Política y Económica de las mujeres indígenas de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua».